El valor catastral es una valoración objetiva que hace la Dirección General del Catastro de cada inmueble en España, teniendo en cuenta aspectos como la localización, la superficie, la antigüedad y la calidad de la construcción, entre otros. Este valor no equivale al valor de mercado (el precio real por el que se vende una vivienda), pues no se ajusta a la oferta y la demanda del mercado inmobiliario.
El principal uso del valor catastral es servir de base para calcular impuestos relacionados con los bienes inmuebles, sobre todo el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles). También influye en el cálculo de otras figuras fiscales, como la plusvalía municipal o determinados casos del IRPF, aunque desde 2022 dejó de emplearse como referencia para algunos impuestos cuando se implantó el valor de referencia del catastro.
La actualización del valor catastral puede hacerse mediante coeficientes estatales anuales o por revisión municipal si el ayuntamiento actualiza su ponencia de valores. En 2026 varios municipios en España han revisado este valor, y en algunos casos incluso a la baja.
Cuando se actualiza el valor catastral, también cambia la base sobre la que se aplica el IBI, aunque existe un mecanismo de reducción escalonado que amortigua el impacto fiscal durante varios años tras una revisión.